miércoles, 27 de octubre de 2010

EL NIÑO DE LA GUERRA



 
Imagen por la que muchos historiadores han polemizado y otros ha confundido en sus nota de pie.


  Me pregunte quien podría ser ese niño, con vestuario de tropa con las insignias de cabo. A través de un análisis digital profundo logre identificar que en su cubre cabeza “bonet due police” al frente lleva el Nº 6, perteneciente al batallón de infantería de línea. Para continuar con una investigación profunda de quien podría ser el retratado. Consulte las diferentes fojas de servicio de cada uno de los hombres que pertenecían a dicho batallón.
  Hasta encontrar a los hermanos de apellido Herrera y en especial el de la imagen Carlos H. Andres, nacido el 17 de Julio de 1854, en la provincia de La Rioja, quien había solicitando autorización sus padres, por se menores ellos, para que ingresaran a dicho batallón.
  Una vez autorizado Carlos H. A. Herrera , es enviado a Buenos Aires para su preparación militar en 1864, como soldado distinguido, asciende a cabo 2º el 17 de septiembre del mismo año, marchando recién al teatro de operaciones en 1866 al Paraguay, a partir del combate del 16 de abril en donde es ascendido por su destacada actuación a sargento 2º.



  En 1867 es enviado junto a su cuerpo a la provincia de San Juan, comandado por el Coronel Luis María Campos logrando sofocar la llamada Revolución de los Colorados.
Marcha nuevamente al Paraguay en abril de 1868,donde interviene en todas las acciones de guerra hasta finalizar la contienda

  Continua su carrera militar alcanzando el grado de Coronel y el de diputado Nacional por su provincia, falleciendo el 9 de mayo de 1919 a los 65 años de edad, siendo su esposa María Chueca.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

CURUPAYTI


22 DE SEPTIEMBRE DE 1866

Sombras de bravos, yó os evoco como un recuerdo inmortal.
Aquella perspectiva sangrienta, reminiscencia lúgubre de vuestras
hazañas, se anima en aquel glorioso cuadro velado hoy
por la tristeza de la muerte, sublime por el valor
desgraciado, brillante por el movimiento homérico
de la batalla, fúnebre por los amargos recuerdos
de la tumba, que en aquella atmósfera transparente, vibran
en el susurro de las brisas como el murmurio doliente de
una gran desventura.
Ese cielo claro y azulado, especie de brillante
bóveda suspendida sobre frondosos bosques, hermosa
vegetación que exhala un ambiente perfumado, era e
l paisaje elegido para el animado drama de nuestra
más noble derrota.
¡Desastre terrible¡ gloria comprada con raudales de sangre: sangre
que fugazmente ya se ha evaporado en las sombras del olvido
y la bruma de la distancia.
Sí; porque todo se olvida; ley inexorable que extingue indiferente
la veneración que infunden los mártires del patriotismo, y solo
aquellos que han sobrevivido á tanta gloria, reviven en su
recuerdo tan nobles camaradas…..En vano es que los invoquen
nadie responde, la tumba no tiene eco…Aquellos bizarros combatien
tes, como por una ironía de las grandezas humanas, han vuelto á la
nada, al átomo que se pierde en el infinito.

Nobles camaradas, ya no animaréis las legiones á la lid!... Hoy solo
sois un lóbrego silencio, y el viandante al pisar indiferente el
palenque de la lucha, no sentirá el epitafio inmortal del héroe
griego, allí donde caísteis como esforzados caballeros para dormir
el sueño de la eternidad de los tiempos, en aquella soledad extranjera.
Allí donde la materia prima de ese poema de fuego,
el soldado; ese héroe ignorado del peligro, improvisa
una gloria imperecedera sin ambicionar sus lauros.
Es allí, en aquel paisaje apacible y risueño donde
voy á reflejar los recuerdos más tristes de mi vida.
A todas las grandes desgracias se sobreponen las de la patria:
ver desaparecer un pueblo de bravos, sentir la grandeza del dolor
de un cementerio de amigos, de sus hermanos de armas, contemplar
á la muerte despiadada que impasible, yerta, hace un
vacío solemne, es un negro contraste de espíritu,... pesa y oprime
como una montaña de plomo y evocando con sincero
entusiasmo este charco de sangre, tan glorioso para
los argentinos, pediré á mis recuerdos el vivo colorido
de aquel memorable episodio. .

¡Oh fecha inmortal!...Era un día sereno de primavera.
La naturaleza había enmudecido en todas sus armonías. Elocuente
soledad iluminada por un sol ardiente como la inspiración del combate
. A pesar del brillo del paisaje, parecía que aquellos campos
silenciosos, atónitos, esperaban el desenlace del sangriento
drama que' pronto iba á tener lugar. El espíritu preocupado
identifica todas las situaciones con los latidos
de su corazón... aquel silencio, aquella soledad, aquel
desierto en donde se movían las columnas sin producir
un eco, era imponente.
Las tropas argentinas han hecho alto. Un profundo
silencio reina en sus filas: cuando el alma habla, enmudecen
los lábios. El soldado, al frente de la muerte, espera
impasible la orden de avanzar y el ojo escudrifiador,
vivo y centelleante se dirige hácia. el horizonte
buscando al adversario. Es ese momento rápido
de la guerra, comienzo de la combinación sangrienta de la batalla.
*General José I. Garmendia - Guerrero del Paraguay

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Luego de haber recorrido por segunda vez, las provincias de Entre Rios, Corrientes y los paises vecinos de Uruguayana- Brasil y Paysandú-Uruguay, la primera etapa del Ejercito Aliado y Paraguayo.
Tomando amputes de las confluencias de los ríos, los diferentes pasos que existe en la actualidad, los sitios en donde hubo enfrentamientos como la batalla de Yatay, museos y archivos para confrontar nuevamente datos para mi libro
MIS APUNTES EN LA GUERRA DEL PARAGUAY 1865.70”
Finalizado la recorrida, en la hermosa ciudad de Pasos de los Libres, en donde fui invitado por las autoridades del Museo, para brindarles una charla en el auditorio de la Municipalidad, “La Fotografía en la Guerra del Paraguay”, con una importante concurrencia y un debate que fue muy acalorado.

jueves, 8 de julio de 2010

MUERE EN UNA MISION ESPECIAL

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El general José Eduvigis Díaz*, recibe una orden secreta del Mariscal López, la de cumplir con una misión, observar los movimientos de la flota imperial que se encontraba cerca de la fortaleza de Humaitá, al ver que las naves habían cambiado de lugar, para fondear, toma una decisión riesgosa, penetrar el río Paraguay con una canoa diseñada especialmente para realiza un reconocimiento aguas abajo la noche del viernes 25 de enero de 1867, junto a dos ayudantes y su asistente personal el sargento José María Ortigosa.


No pudiendo concretar con su objetivo de inteligenci


a, que era acercase a la flotas y ver de cerca los acorazados, para dicha ocasión navego en unas canoas camufladas con la vegetación del lugar que mas tarde cumplieron con un rol importantísimo en las aguas del río Paraguay.


Ante el peligro de ser visto, decide intentar nuevamente dicha misión la noche siguiente.


Pero es observado por la guardia del buque que se encontraba en la vanguardia, recibiendo una descarga de fusilería y de cañones que hieren a el y a su ayudante el Teniente Álvarez, logrando el sargento Ortigosa poder escapar y poder acercarse a la costa con los heridos. Diaz es llevado a su cuartel para las primeras curaciones en su pierna totalmente destrozada .El cuerpo médico solicita por telégrafo autorización para realizar la amputación,.


Para realizar dicha cirugía es trasladado al cuartel General de Paso Pucu (paso largo), pero su recuperación es muy lenta, sin dejar el Gral. hacer menciónes del destino de sus soldados, dandole ordenes a su ayudantes para el cumplimiento militar, hasta de recomendar el destino de sus oficiales como el entonces capitán Bernandino Caballero.


A consecuencia de su debilidad, que día a día le iba provocando deterioro en su salud, fallece a la 16.35 horas el 7 de febrero de 1867.



*José Eduvigis Díaz héroe paraguayo en la batalla de Curupayty , que comando las defensas Paraguayas en el ataque del ejército aliado el 22 de septiembre de 1866, sufriendo la peor derrota durante la guerra .Acreditandole luego el grado de General con solo 33 años de edad y con un futuro alentador en el ejercito Paraguayo.


Nacido en Pirayú,en la Republica deL Paraguay el 17 de Octubre de 1833, siendo sus padres Juan Andrés Díaz y Dolores Vera.


martes, 29 de junio de 2010

Regimiento de Caballería General San Martín



Con 61 años de edad y con un pasado histórico en las armas de la Patria, el coronel Esteban Garcia se muestra retratado en el estudio de Pedro. Bernadet, fotógrafo que había establecido su estudio en la ciudad de Corrientes . Se lo aprecia posando con su uniforme de media gala, en una postura muy rígida, debido a que apoya todo su cuerpo sobre su espada.

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En ese momento solicita ingresar nuevamente al ejército argentino, es aceptado por decreto del 27 de Abril de 1865 para formar un nuevo regimiento de caballería de guardias nacionales a crearse, con 4 escuadrones del regimiento Extramuros y 2 nuevos escuadrones, con hombres bien seleccionados, diestros con los caballos originarios de la provincia de Buenos Aires. Forma dicho regimiento denominándolo San Martín en alusión a nuestro padre de la patria .

Su segundo fue Eduardo Revilla, siendo dicho regimiento de un total de 63 oficiales y 604 de tropa de diferentes ciudades bonaerenses tales como Azul, Tandil, Dolores y Chascomús y el resto de milicianos .

Se embarca para el teatro de operaciones, el 11 de junio de 1865, llegando a Concordia para engrosar la filas de ejercito Oriental, destacándose en nuestro territorio siendo su bautismo de fuego en Yatay, para luego pasar al territorio del Paraguay.

Pero en el combate de Boquerón, el 16 de Julio de 1866, cuando su cuerpo formaba la vanguardia del General Venancio Flores, el glorioso jefe, recibe un casco de bomba, destrozandole su brazo izquierdo, continuado alentando a sus hombres hacia el triunfo. Hasta que su asistente el capitán Bernardino Mazariego le pide que se retire a retaguardia a atender sus heridas ,pero el destino le marcaría el fin de su de su vida, muriendo el 12 de Agosto en el Hospital Central de Corrientes.

Le confía el mando del cuerpo al mayor efectivo Donato Alvarez hasta finalizar la guerra, debido a la enfermedad de Ravilla.

jueves, 17 de junio de 2010

LA CARPA DE UN FOTOGRAFO


La carpa de campaña de la casa fotográfica Bate y Cia., se ha instalado como parte de un decorado publicitario, demostrando a los lectores de esa época, su presencia durante la guerra.
Veremos un sentido diferente en su fotógrafo Javier López * y su equipo, viajando ellos en dos oportunidades al teatro de operaciones, para luego verse reflejado en las 2 series de vistas fotograficas para su comercialización en Montevideo, capital del Uruguay durante el conflicto.

Les mostraré cómo la cámara del fotógrafo muestra una cualidad desconocida de composición y valor artístico plasmadas en cada toma fotográfica, un sentido diferente en cada escena de la vida cotidiana del campamento, el horror de la guerra y algunas tomas que ellos mismos manipularon para mostrar una puesta en escena armada para dicha ocasión.

* Mi colega y amigo Alberto del Pino Menck del Uruguay. acredita a López como fotógrafo principal y a Esteba García como ayudante, publicado en diferentes artículos, desde 1995 a la fecha

miércoles, 9 de junio de 2010

El MISMO DESTINO DE DOS COMANDANTES



Cuando fue invadida la capital de la provincia de Corrientes en 1865 por el ejercito Paraguayo, fueron tomados varios prisioneros, y uno de ello fue un grupo de mujeres, en la que se encontraba la señora Toribia de los Santos de Sosa, esposa del distinguido Comandante Sosa
Es encarcelada en el cabildo de la ciudad y sometida ha interrogatorios sobre la resistencia Correntina y ante su negativa es enviada a territorio Paraguayo a Humaitá, y luego la lleva al norte del pais.
El mismo destino sufre la esposa del comandante Martínez, la señora Juliana Isfran que residía en Villa Rica . Cuando su marido capituló en Humaitá en 1868, fue detenida , por orden del Mariscal López y trasladada, en calidad de prisionera, junto a su suegra , al campo de San Fernando sobre el Tabicuray y luego a Villeta, marchando alrededor de 200 kilómetros engrillada siendo maltratada y ultrajada. Es sentenciada y pasada por las armas por no haber renegado de su marido .
Se cuenta que cuando los comandantes, Gral Mitre y Mariscal López se encontraron el 12 de septiembre de 1866. en Yatayty Corá, a las 9 de la mañana, dentro de la comitiva se encontraba el ayudante de Campo, comandante Martínez y del lado argentino Sosa, jefe de batallón de guardias nacionales Correntino, que había solicitado autorización a su estado Mayor para poder saber algo de su amada esposa, mostrándole a Martínez un retrato fotográfico, preguntándole, si sabia algo de ella, al no tener respuesta de su paradero, se da media vuelta y se retira a la retaguardia de la comitiva.
Ambas esposas fallecieron en manos de los hombres del Mariscal López.